Prendo el computador,
abro el libro para la prueba,
si, aquella para la que quedan solo unas horas,
paso las páginas buscando donde quedé la última vez,
se abre messenger,
me saluda ella y dejo mi libro,
salgo al balcón y prendo un cigarrillo,
bebo una taza de café,
le devuelvo el saludo y le mando una rosa,
virtual obviamente, no de aquellas que se compran en la calle,
el silencio reina
y la luna me observa,
mis palabras se vuelven erráticas,
abro un cuaderno y escribo algunas notas de romano,
tomo el libro y busco una definición,
me queda medio cigarro,
pero el café no lo he tocado,
la luna se esconde tras las nubes,
como yo tras mis apuntes,
converso con ella,
termino el cigarro,
pongo música,
termino este escrito,
y vuelvo a mis deberes,
al menos hasta que ella me vuelva a hablar,
entonces el ciclo vuelve a comenzar,
y quien sabe,
quiza pueda no terminar.
martes, 1 de septiembre de 2009
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