Lagrimas de sangre
corren por mi cara,
escapan de mi alma
y gotean por la ventana.
Éste tren me lleva lejos,
lejos de tus palabras,
pués ellas me paralizan
sin que importe nada.
El ferrocarril redobla su marcha
arroyando todo a su paso,
sobre todo los recuerdos
de aquellas tardes templadas,
en que junto a tu mirada
el tiempo parece que volaba.
martes, 29 de septiembre de 2009
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